martes, 22 de julio de 2008

Fundación de la Concepción de Quito

El Monasterio Real
de la Limpia Concepción
de la ciudad de San Francisco de Quito

Contribuciones a la Historia del Arte en el Ecuador. Volumen III
por José Gabriel Navarro
Biblioteca Virtual del Instituto Cervantes
http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/ecu/01394908666026734201802/p0000015.htm


[— Pág.117 y ss. del Libro—]

Gobernando la Real Audiencia el presidente García de Valverde y la Iglesia el obispo fray Pedro de la Peña, OP, se funda el primer Convento de Monjas en la ciudad de Quito, satisfaciéndose así un deseo de sus católicos moradores, abrigado desde los días primeros de su vida ciudadana.
Uno de los que más realmente deseaban esa fundación era un clérigo llamado Juan Yáñez, cuyo espíritu de virtuoso sacerdote se empeñaba en ver un Monasterio como refugio y recogimiento de muchas doncellas pobres, hijas de conquistadores. No tuvo suerte para que se realizare en vida su empeño; pero, a su muerte, dejó un legado de tres mil pesos de plata marcada para principiar las obras del primer Monasterio de monjas que se fundase.
El licenciado García de Valverde tomó a su cargo, con verdadero entusiasmo, la idea del Pbro. Juan Yáñez, obtuvo de la Audiencia el nombramiento de una persona encargada de solicitar, como limosna, la contribución del vecindario y del Cabildo de la ciudad, con lo que se obtuvo una regular cantidad de dinero que, unida a los tres mil pesos del legado de Yáñez, completó la necesaria para principiar la fundación que «en habiendo casa, e iglesia y monjas – decía – lo demás del sustento se supliría hasta suplicar a Su Majestad diese alguna renta para ello».
Por su parte, el Obispo fray Pedro de la Peña, se dirigió al Cabildo en demanda de apoyo para la fundación y, no sólo la obtuvo, sino que los Regidores hasta señalaron el sitio en que debía situarse el Monasterio, opinaron favorablemente sobre la insinuación hecha por el Obispo de que se le autorice utilizar en la obra el dinero de Pedro de Arroba, vecino de la ciudad, que, por haber muerto ab intestato, el Rey había autorizado a la Audiencia repartirlo y nombraron una Comisión para que fuese a informar de todo ello al Presidente y Oidores81.
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NOTA 81 - En el Volumen VIII, pág. 124, de la edición de los Libros de Cabildo de la Ciudad de Quito, se halla el Acta de la sesión en que se trató y resolvió sobre la petición del Obispo fray Pedro de la Peña. El acta no tiene fecha; pero se halla entre las del 12 y 22 de agosto de 1575. Dice así:
  • En este Cabildo se leyó una petición que el Reverendísimo Señor Obispo deste Obispado dio cerca de que se funde en esta ciudad un Monesterio de monjas, y a ella se respondió lo que va escripto o firmado del Escribano deste Cabildo, y estos Señores demás de aquello dixeron que les parece quel dicho Monesterio se funde e haga en la cuadra del Chantre don Diego de Salas ques frontero de las casas de Hernando de la Parra difunto por ser en la calle de las prencipales desta ciudad e más cómoda para el dicho efeto; y que por ser obra tan santa y enderezada en el servicio de Dios Nuestro Señor, bien e utilidad desta ciudad e de los vecinos e moradores della, mandaron que por parte deste Cabildo se suplique a los Señores Presidente de Oidores desta Real Audiencia que en nombre de Su Majestad e atendiendo a su Real voluntad que por sus Reales Cédulas tiene declarado e cometido a los dichos señores, para que de los bienes de Pedro de Arroba difunto, que quedaron por su fin e muerte, por morir abintestato, se destribuyesen a voluntad del Señor Obispo de este Obispado; e pues el dicho Señor Obispo por la petición que hoy dio en este Cabildo declara que los dichos pesos será bien se gasten en el dicho Monesterio, se haga e se pida el cumplimiento de las dichas Reales Cédulas, para que haya efeto, y que en todas las cosas e casos posibles a esta ciudad se favorezca, para que haya efeto el dicho Monesterio; y mandaron quel Procurador desta ciudad lo pida con parecer del Abogado e Acesor della, y que los señores alcalde Francisco Flores Bastidas, y fator Juan Rodríguez o capitán Ribera con el Asesor de la ciudad, vayan a informar dello a los Señores Presidente e Oidores.
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[ —Pág. 118—]
Con lo que el Cabildo dio, con lo que dieron los vecinos y tal vez con los dineros de Pedro de Arroba, compró la Audiencia, junto a la Plaza de Armas, las casas de Alonso de Paz y de Martín de Mondragón y aumentada el área con otras que se compraron a otros dos vecinos, adquiriose totalmente la manzana en la cual se asienta hasta hoy el Monasterio, que la misma Audiencia decidió consagrarlo a la «Limpia Concepción» y ponerla bajo la regla, el gobierno, dirección y capellanía de los religiosos franciscanos. La Audiencia notificó esta resolución al Provincial de San Francisco, fray Antonio Jurado, quien, después de acatarla, tomó posesión en nombre de su Orden, de las cuatro casas, el 12 de octubre de 1575, colocó en una de ellas una campana y una cruz y celebró después una misa en el altar que para el efecto ya se había preparado. Como mayordomo del monasterio, nombró la Audiencia, en ese mismo día, al propio Alonso de Paz, ex dueño de la casa en la que todo esto pasaba y Regidor de la ciudad. De lo entonces sucedido, se levantó acta que, original, se conserva en el Archivo del Monasterio, formando los folios 1 y 2 del libro de la Fundación del Monasterio de monjas de Nuestra Señora de la Concepción desta ciudad de Quito. Dice así:

  • En la ciudad de San Francisco del Quito, del Reino de Pirú, a doce días del mes de octubre, de mil y quinientos y setenta y cinco años, los señores Presidente e Oidores del Audiencia y Chancillería Real de Su Majestad, dixeron que de muchos años a esta parte se ha tratado de fundar en esta ciudad un monasterio de monjas por ser cosa muy conviniente y necesaria al bien desta República y ciudades del distrito de esta Audiencia; y, aunque diversas veces se ha platicado sobre ello y procurado por muchas vías se hiciese, no se ha puesto por execución por la pobreza desta ciudad y la mucha cantidad de moneda que era necesario gastarse y al presente dio principio a esta obra Joan Váñez, clérigo ques ya difunto, el cual mandó para el dicho monasterio y fundación dél tres mil pesos de plata corriente marcada, y esta Real Audiencia trató con el Cabildo desta ciudad por quien se había antes pedido y procurado el hacerse el dicho monasterio, que se animasen a dar la parte que pudiesen para la fundación dél, y el dicho Cabildo con ánimo y voluntad de servir a Dios y a la Majestad Real y hacer bien a esta tierra, se ofreció a ayudar para comprar casas en que se fundase el dicho monasterio de monjas, ques el principio y fundamento de poder salir con el dicho monasterio, porque teniendo casa e iglesia y habiendo monjas, en lo demás de su sustento se suplicará a Su Majestad les mande ayudar en lo que fuere [—Pág. 119—] servido, y por esta Real Audiencia se aceptó y se ha nombrado persona que vaya a otros pueblos deste distrito a pedir ayuda para esta obra, y de conformidad de todos se han comprado para el dicho efeto dos pares de casas de Alonso de Paz y Martín de Mondragón, que están juntas y son una cuadra entera en parte y lugar conveniente, cercada de calles muy principales de suerte quel dicho monasterio estará muy mirado y guardado como conviene, y para dar asiento en la fundación del dicho monasterio, acordaron y mandaron que luego se construya e funde en las dichas casas de suso nombradas, en el nombre de Dios Todopoderoso y de la Gloriosa siempre Virgen María Nuestra Señora, y en nombre de la Majestad Real del Rey don Felipe Nuestro Señor, que es y ha de ser patrón del dicho monasterio, el cual sea de la Orden de Nuestra Señora de la Concepción, sujetas las monjas dél a la Orden del Glorioso Sant Francisco, y se nombre e intitule el dicho monasterio e iglesia dél, de Nuestra Señora de la Concepción, conforme a lo dispuesto por el Sumo Pontifice Julio II, en cuanto a la fundación desta Orden y en las condiciones, estatutos y constituciones questa Real Audiencia, juntamente con el Provincial de la de Sant Francisco desta provincia y el Letrado del Cabildo desta ciudad en nombre del dicho Cabildo hicieren y ordenaren, y, porque con brevedad esta santa obra se efectúe y haga, encargan al venerable padre fray Antonio Jurado Ministro provincial desta provincia, de la dicha Orden de señor Sant Francisco, que acepte el gobierno del dicho monasterio de monjas conforme al establecimiento y regla de la institución de la dicha Orden, y se encargue dél como y por la forma que los prelados de su Orden suelen y acostumbran tener y tienen con los monasterios de monjas que le son subjetos y les está concedido por los Sumos Pontífices; y así mismo se le encarga se junte con esta real Audiencia a tratar de lo que se debe hacer en la fundación y construcción del dicho, monasterio, y para hacer los capítulos, estatutos y constituciones y lo demás que sobre ello convenga. El licenciado Valverde, el doctor Pedro de Hinojosa, yo Diego Suárez Escribano de Cámara fui presente.
    (Rúbrica de DIEGO SUÁREZ)
  • En la ciudad de San Francisco del Quito, doce días del mes de octubre de mil y quinientos y setenta y cinco años, estando los señores Presidente e Oidores del Audiencia y Chancillería Real de su Majestad en las casas de Alonso de Paz vecino desta ciudad, y el Cabildo, Justicia y Regimiento desta ciudad, y el venerable padre fray Antonio Jurado Provincial desta provincia de la Orden de Señor Sant Francisco, yo el Escribano de Cámara infrascrito leí el auto atrás contenido, y el dicho padre Provincial respondió que por sí y en nombre de la Orden de Señor Sant Francisco, por servir a Dios, y al Rey Nuestro Señor, por el bien desta República aceptaba y aceptó lo que por el dicho auto se encarga y manda, y que lo cumplirá por su parte, siendo presentes por testigos Miguel de Cantos y Francisco de Galarza y Bartolomé de Ortega, y otros muchos. Fray Antonio jurado.
    Y luego incontinente el dicho padre Provincial fray Antonio Jurado, en cumplimiento del dicho Auto, tomó posesión de las dichas casas por el dicho monasterio de monjas y en señal de posesión se puso en ellas una campana e una cruz, y tañeron la dicha campana y en un altar que allí estaba puesto dixo missa el [ —Pág. 120—] dicho padre Provincial, presentes muchas gentes que allí estaban, y en el patio de la dicha casa se puso una cruz alta, testigos Alonso de Paz y Miguel de Cantos y Bartolomé de Ortega y otros muchos. Diego Suárez, Escribano de Cámara.
    En la ciudad del Sant Francisco del Quito, doce días del mes de octubre, de mil y quinientos y setenta y cinco años, los señores Presidente e Oidores del Audiencia y Chancillería Real de su Majestad nombraron por mayordomo del monasterio de monjas de Nuestra Señora de la Concepción desta ciudad a Alonso de Paz, y le dieron comisión y facultad para usar y exercer el dicho cargo.
    Concuerda con los autos originales.
    Diego Suárez, Escribano de Cámara.

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